
El Satarnbergersee fue uno de los primeros lugares de ocio en Europa.
Los carruajes religiosos salían desde Munich hasta sus orillas en los años barrocos del siglo XVII; en 1663, el elector Ferdinand María ofreció una enorme fiesta naval que la que 500 invitados fueron agasajados con comida y bebida mientras cien remeros los llevaban alrededor del lago.
Hoy en día los barcos y lanchas desempeñan la misma tarea. El lago esta bordeado aún con los palacios barrocos de la aristocracia de Baviera, pero sus propietarios tienen ahora que compartir la orilla con parques públicos, playas y embarcaderos.
El Satarnbergersee es uno de los mayores lagos bávaros y cuenta con 19 kilómetros de longitud y 4,8 kilómetros de máxima anchura, por lo que hay mucho espacio para nadadores, navegantes y windsurfistas. En su ribera occidental está uno de los mejores campos de golf alemanes.
Desde el punto de vista histórico vale remarcar que en este lago fue donde Luis II halló su muerte en el agua bajo circunstancias que siguen siendo un misterio.
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