Como es sabido, el Programa Europeo de Comercio de Emisiones (ETS por sus siglas en inglés) ha planteado a las aerolíneas no sólo una cuestión ambiental, sino también estratégica y sobre todo financiera, cuyo gran impacto en los costos deberán afrontar.
Por tal motivo Lufthansa, la primera aerolínea de Alemania, comenzó el año con una subida de precios en los vuelos europeos, según anunciaron sus voceros en Fráncfort.
La compañía subirá el suplemento que cobra por el precio del queroseno, para hacer frente a los gastos derivados de la compra de certificados para cubrir las emisiones de CO2 en vuelos desde dentro o fuera de Europa.
Lufthansa calcula que sólo este año deberá afrontar gastos que superarán los 130 millones de euros (alrededor de 170 millones de dólares) por esos certificados. La medida, con base en el Protocolo de Kioto, “supone una carga más que encarecerá los vuelos en Europa para los pasajeros”, señaló su presidente, Carsten Spohr.
De acuerdo a ello, el precio suplementario subirá entre 3 y 10 euros en los vuelos europeos y en las conexiones dentro de Alemania.














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