Cuando el muro cayó, en 1989, y la ciudad se reunificó, el este de la ciudad volvió a recuperar su posición de centro histórico, político y monumental. Desde entonces el distrito de Mitte se ha convertido en el verdadero eje. Por eso, si vas a estar pocos días, lo mejor es centrarte en esta parte. Aunque a pesar de su gran tamaño, la ciudad cuenta con excelentes transportes públicos.
Junto a la Puerta de Brandenburgo, el edificio del Reichstag, cargado de historia, ahora está coronado por la futurista cúpula de cristal diseñada por el arquitecto Norman Foster hace cuatro años. Suele haber colas para subir y escalar su rampa en espiral.
A unos pocos pasos al sur, bordeando la línea oeste del inmenso Tiergarten (el parque más grande y animado de la ciudad), visita la puerta de Brandenburgo y la Pariser Platz, que siempre están animadas con turistas y velotaxis (bicicletas para dos pasajeros). Camina hasta el Monumento al Holocausto, un conjunto de 2.700 pilares de cemento levantado en memoria de los judíos asesinados en la Segunda Guerra Mundial.
Si sigues por la avenida Ebert puedes tomar un aperitivo sano y darte un respiro en el puesto de Müsli to go Wellness, una alternativa a los picoteos pesados: muesli con yogur, requesón, frutas, nueces… desde 1,80 Euro. A poca distancia de aquí, está Potsdamer Platz, sembrada de restaurantes, cines, museos y clubes nocturnos. En fin, un lugar atrayente para el turismo.
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