
El edificio más antiguo que queda en Mannheim de la época de los electores es el Viejo Ayuntamiento, cuya torre tiene varias campanas que suenan tres veces al día. Esa torre mide nada más y nada menos que 57 metros de altura y une los otros dos cuerpos de los que se compone el edificio. En su interior está la Iglesia Parroquial de San Sebastián.
El Palacio Bretzenheim es una de las casas aristocráticas más importantes de la ciudad de Mannheim. En ella el elector Carlos Teodoro instaló a su amante, la bailarina Josepha Seyffert-Heydeck, que se convirtió posteriormente en condesa. En el palacio, de sesenta habitaciones decoradas en estilo Louis XVI, vivió con sus cuatro hijos, a los que Wolfgang Amadeus Mozart dio lecciones de piano.
Uno de los primeros planetarios que abrieron en el mundo aún funciona en la ciudad. Bueno, el original abrió sus puertas en 1927 pero los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial lo destruyeron por lo que se tuvo que reconstruir. Los visitantes suelen salir encantados tras visitarlo ya que se aprenden interesantes datos sobre las estrellas, las galaxias y la vía láctea.
Un gran lugar para pasear es el paseo marítimo que recorre buena parte del Rín en la zona de la ciudad llamada Lindenhof. Es uno de los mejores lugares para pasear, ir en bicicleta o relajarse.
Foto vía: Turismo de Mannheim.
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