La celebración de la Navidad cambia el aspecto y el espíritu de cualquier ciudad del mundo pero Alemania, especialmente, brilla con una atmósfera particular y única como consecuencia de la ornamentación de sus edificios y los inigualables mercadillos.

La ciudad de Lübeck es una ciudad portuaria rodeada de canales cuya principal característica son las siete torres que se divisan desde lejos. La antigua capital de la Liga Hanseática conserva aquella fisonomía que se mantiene en los edificios y monumentos de la época medieval, motivo por el cual su Centro Histórico ha sido declarado por la UNESCO como patrimonio de la Humanidad.
Y es también por aquellos tiempos cuando aparece el Mercado de Navidad de Lübeck que, hoy en día, se constituye en un paseo obligado de quienes se llegan hasta la ciudad. En la plaza del Ayuntamiento encontrarán el Mercado de Navidad que atrae ya por el aroma de la miel, las almendras tostadas, los vinos especiados, los embutidos asados a la parrilla y donde también puede adquirirse el famoso mazapán de Lübeck.
En el lugar se distribuyen más de 400 puestos de venta de artesanías navideñas.
En el Mercado de Navidad histórico, dentro del patio de la Iglesia de Santa María, los niños podrán visitar a la Bella Durmiente y a otros protagonistas de cuentos infantiles.
Otros dos atractivos paseos resultan el Mercado de Artesanía en la Iglesia de San Pedro y el Mercado de Artesanía en el Hospital del Espíritu Santo.
Lübeck reúne historia, fantasía, exquisita gastronomía y la magia del espíritu navideño que se respira en cada una de sus calles.
Foto: LTM S.E.Arndt
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