La ciudad de Lubeck está a menos de una hora en tren de Hamburgo. Es una urbe medieval perfectamente conservada y declarada Patrimonio de la Humanidad. Su casco antiguo en forma ovalada y rodeado de agua presenta 1.000 años de historia viviente. Su centro se recorre andando. Entra en él atravesando la puerta gótica de Holstent, del siglo XV, la más vieja de Alemania y la más famosa, porque fue la imagen de los antiguos billetes de 50 marcos.
Después atraviesa el río Trave, sube por la calle Groce Petersgruber y admira sus fachadas originales, que exhiben todos los estilos arquitectónicos posibles, hasta llegar a la iglesia de San Pedro. Puedes subir a su torre y podrás deleitarte con las mejores vistas de la ciudad.
Más al oeste, en uno de los rincones más tranquilos del centro, encontrarás la Catedral (Mühlendamm). Es la iglesia más antigua de Lübeck y destaca por sus dos impresionantes torres románicas. Muy cerca, está el antiguo convento de Santa Ana que hoy es un museo de arte y expone la colección más importante de retablos característicos del norte alemán. Hay otra iglesia que no debes dejar de ver: la de Santa Catalina, (calle Königstrasse), del siglo XIV, y obra maestra del gótico.
El paseo te acabará llevando a Koberg, una bonita plaza al norte de la ciudad, que está presidida por el Hellig-Geist-Hospital, un edificio del siglo XII de los más emblemáticos de Lübeck y que funcionó como hospital hasta los 60. Desde Koberg dirígete a la plaza del Mercado. Es un lugar muy ecléctico que concentra los edificios del Ayuntamiento, mitad renacentista, mitad gótico, y la iglesia de Santa María, otra joya de las iglesias alemanas en ladrillo rojo del siglo XIII.
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