Lo prometido es deuda. Tras abandonar la preciosa ciudad de Dresde, nos aguarda la ciudad de Magdeburgo, otra de las joyas alemanas a orillas del río Elba. La capital de Sajonia-Anhalt, convertida en los tiempos de la RDA (República Democrática Alemana) en un verdadero centro industrial, es en la actualidad una ciudad que busca reinvertarse y derribar el estigma del comunismo, al que todavía se asocia.
De unos 230.000 habitantes -cifra que en tiempos de influencia soviética llegó a acercarse a los 300.000-, Magdeburgo es hoy en día escenario de una auténtica revolución arquitectónica que, sin embargo, tiene su base en la edificación de herencia comunista. Pasear por sus calles, pues, es decubrir el pasado adaptado al presente. Entre sus atractivos turísticos cabe destacar la Catedral de Magdeburgo, de estilo gótico, y una de las más altas de la antigua RDA. Construida entre los siglos XIII y XVI, esta catedral también sufrió los estragos de la Segunda Guerra Mundial, aunque fue reconstruida y en la actualidad muestra dos imponentes cúpulas que rebasan los 100 metros de altura.
Quizá no tanto por su atractivo sino por lo que representa, el Puente Acuífero de Magdeburgo (en la imagen) es otro de los grandes atractivos de la capital de Sajonia-Anhalt. Esta construcción, que conecta importantes canales alemanes, costó en su época unos 500 millones de euros.
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