
Tras la victoria de Napoleón se creó, por el acta federativa de Viena en 1815, la Confederación Germánica (1815 – 1866), la que entraron a formar parte 39 estados, ya que los 270 restantes habían sido absorbidos.
Austria y Prusia eran los Estados más importantes, seguido por otros cuatro cuyos soberanos había adaptado el título de reyes: Bravera, Sajonia, Hannover, entre otros.
En 1834, Prusia organizó la Zollverein (unión aduanera), de la que Austria quedó excluida. Esto potenció los efectos del crecimiento económicos provocados por el inicio de la Revolución Industria l y favoreció el surgimiento de una burguesía de negocios favorable a la unificación del territorio alemán.
Tras el fracaso revolucionario de 1848, fue Otto von Bismarck quien fue nombrado canciller de Prusia en 1862, el que dio impulso definitivo a la unificación. Este funcionario organizó la administración militar y política prusiana y comenzó la ofensiva definitiva contra Austria.
Derrotada esta en 1866, la Confederación se deshizo ese mismo año y fue sustituida por la Confederación de Alemania del Norte dominada por Prusia. Esta confederación duró 5 años, hasta 1871.
Una serie de conflictos con Francia desembocaron en la guerra franco- prusiana. La victoria de Prusia consolidó la unidad alemana y, en 1871, por el tratado de Versalles, se volvió a reconstruir el Imperio Alemán, siendo Berlín, la capital del mismo.
El primer soberano fue Guillermo I de Prusia.
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