
Los orígenes de Aalen se remontan a los romanos, quienes alli fundaron en el 150 d.C. la mayor guarnición al norte de los Alpes. Exactamente en ese lugar se encuentra hoy el Museo del Limes; con las «termas del limes», de aguas minerales, contribuye a dar un toque romano a la ciudad. Además, esta se encuentra inmersa en un magnífico paisaje alpino y ofrece una atractiva oferta cultural y para el ocio.
El clima es agreste y el paisaje también – justamente esto es lo que atrae a muchos turistas. El paisaje fluvial de Aalen también es muy interesante. El río Kocher tiene su naciente aquí en el Alb y cerca de Aalen, en Oberkochen, hay una verdadera singularidad geológica: la línea europea divisoria de las aguas.
Geológicamente es singular y con una ubicación geográfica favorable – cuando se ha disfrutado lo suficiente del paisaje y se necesita un poco de tranquilidad: a las dos grandes ciudades Stuttgart y Ulm se llega rápidamente. Mucho antes de la fundación de la ciudad por los Staufer en el siglo XIII, los romanos ya habían reconocido la atractiva ubicación de esta zona. A lo largo del Limes, la frontera fortificada contra el mundo germano, construyeron allí donde hoy está Aalen, una de las ciudadelas más grandes del norte de los Alpes.
En el Museo del Limes pueden verse los restos y testimonios de ese importante rol, en el cruce de los antiguos caminos de las legiones. En el medioevo temprano, Aalen fue nombrada Ciudad Libre Imperial, lo que fue un suceso de importancia. Al igual que el auge económico que significó para la región la apertura de un ramal ferroviario a mediados del siglo XIX.
El significado importante de Aalen como factor económico quedó sellado con la fundación de la industria siderúrgica más antigua del sur de Alemania. El vaciamiento completo del monte Braunenberg, así como los hornos de la “Schwäbischen Hüttenwerke”, son hasta hoy testigos de lo que fueron los comienzos de la industrialización.
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