
Karlsruhe es una de las ciudades no sólo alemanas sino europeas en las que hay un montón de palacios. Uno de ellos es el que se llama como la urbe. El Palacio de Karlsruhe se ampezó a contruir al mismo tiempo en que la ciudad fue fundada por Carlos Guillermo en el año 1715. Cuando Carlos Guillermo se cotió en el Margrave regente ordenó la construcción del palacio al arquitecto Albert FRiedrich von Kelsslau. El edificio acabó de edificarse en 1770. Es un edificio que ocupa una buena superficie ya que su extensión también incluye unos bonitos jardínes.
El edificio tiene dos plantas y varias zonas para las habitaciones de la servidumbre en la parte del ático. Pegada al edificio principal hay una torre de planta octogonal y de siete pisos de altura a la que se llega a través de tres galerías de madera construidas una encima de la otra. El diseño del interior ha variado a lo largo de los años pasando del rococó al clasicismo.
Entre las habitaciones que se pueden visitar destacan el Salón de Mármol, llamado así porque sus paredes se cubrieron con ese material, y la Sala del Trono, hubo varias hasta que en 1855 se dejó en esta permanentemente.
En el jardín hay estatuas barrocas que muestran figuras mitológicas y que fueron realizadas allá por el año 1760. Hay limoneros en la avenida central, y pequeños jardines además de fuentes y un jardín inglés con especies raras de árboles procedentes de varios puntos del planeta.
Después de que el gran duque Federico II abdicase en 1919, el palacio se acondicionó para acoger el Museo Regional.
Foto vía: Picasa.
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