Como marca la tradición, los alemanes se acicalan el 31 de diciembre, Fin de Año, para cenar en familia, cantar villancicos y brindar por San Silvestre. En su honor, corre la bebida, y se queman castillos de fuego para ahuyentar a los espíritus malignos No faltan en la mesa las velas, un buen pavo o pollo con ensalada, fruta fresca y, por supuesto, las mejores cervezas del país. Además, es común que unos a otros se hagan predicciones de futuro y de buenos deseos.
Es tradición la ingestión de Un vino especial y las galletas hechas en casa son otros de los ingredientes del menú en esta noche. Una de las tradiciones es dejarse en el plato parte de la comida hasta después de la medianoche como forma de asegurarse una despensa bien surtida durante el año. Tras el fin de la cuenta atrás y desearse un «Glückliches neues jahr (feliz año nuevo)», el país se vuelca en los fuegos artificiales los cuales alejan a los malos espíritus durante el año entrante, según la leyenda.
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