En medio de un paisaje dominado por el río Rin y ubicado a 50 kilómetros hacia el oeste de Frankfurt, encontramos el poblado de Hattenheim, una tranquila ciudadela de apenas 2.200 habitantes donde, en virtud de la alta fertilidad de sus suelos se concentran gran cantidad de viñedos de renombre.
La liga mayor de vitivinicultores alemanes, bien representada en esta zona, está desarrollándose notablemente desde hace unos meses gracias al WineBank, el Banco del Vino de Hattenheim. Esta particular institución es un banco que no presta dinero pero funciona como un barco de inversiones. Inaugurado por el viticultor Christian Ress, fue inaugurado en diciembre de 2009 y ya han sido alquilados la mitad de los compartimientos del banco/bodega que tiene capacidad para 35.000 botellas.
Los precios varían según el tamaño del compartimiento: los más pequeños donde es posible guardar 35 botellas cuestan 49 euros por mes pero también se ofrecen otros compartimientos más grandes y exclusivos para clientes de mayor poder adquisitivo. Estos compartimientos de lujo son verdaderas catacumbas con rejas de acero macizo con suficiente espacio para albergar miles de botellas pero su valor en euros es un secreto compartido entre Ress y sus clientes más exclusivos.
La fachada exterior del edificio, si no fuera por el cartel luminoso que dice WineBank, no da indicios de que allí hay una bodega de caldos. Una sofisticada puerta electrónica permite el acceso a los clientes que reciben una llave parecida a una tarjeta de crédito para acceder a la misteriosa bóveda de las botellas, repletas de jaulas mecánicas.
‘Los amantes del vino con bolsillos profundos han sabido apreciar la atmósfera que el WineBank ofrece’, dice su fundador que ha sabido interpretar el deseo de tantos clientes que no querían almacenar sus vinos más valiosos en casa.






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