Ciudad vanguardista como pocas, Berlín se ha granjeado buena parte de su reputación gracias a la abundancia de zonas verdes, en lo que representa una clara apuesta por la sostenibilidad y la calidad de vida de sus habitantes. La capital alemana acoge entre sus calles multitud de parques, jardines e incluso bosques que contrastan con el Berlín industrial, el del centro y Este de la ciudad, zonas que presentan una importante densidad de población.
Pero quizá sea la parte occidental de la ciudad la más conocida por sus áreas verdes y sus grandes bosques, que albergan lagos y enormes zonas de descanso a orillas de los ríos Havel y Spree. Entre los grandes espacios que abundan en la capital germana destaca sin duda el Tiergarten, el verdadero pulmón de la ciudad. Con una superficie de unas 210 hectáreas, este gran parque ubicado en el centro mismo de la capital, ha conseguido incluso dar nombre a uno de los barrios más activos de la ciudad bávara. A esta lista de honor hay que añadir el Grünewald -el más extenso de la ciudad- y el famoso Jardín Botánico, un verdadero museo que, con más de 20.000 especies de plantas distintas, es uno de los más reconocidos del Viejo Continente.
Berlín es hoy en día una ciudad modelo que áuna muchos de los ingredientes para ser considerada un referente. Sus zonas verdes, envidia de muchas ciudades sepultadas en hormigón, dotan a la capital alemana de un aire fresco y vital que la distingue.
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