
Aunque Bad Mergentheim por sí mismo tenga mucho que ofrecer, bien vale la pena hacer excursiones por los alrededores. ¿Por qué no acercarse hasta Künzelsau y visitar el Museo Würth? O ir hasta Jagsthausen para ver el Festival de Juegos de su castillo. Tampoco queda lejos la bellísima Rothenburg ob der Tauber que pretenece al vecino estado de Baviera.
Para quienes quieran adentrarse en las entrañas de la tierra y ver las formas creadas por las estalactitas y las estalacmitas, pueden ir hasta las cuevas de Eberstädt, pero para los que prefieran la arquitectura será mejor que no se pierdan los monasterios de Schöntal y Bronnbach o la capilla de San Achatius, de forma octogonal, en Grünsfeld-Hausen.
Otros lugares muy interesantes para el turista pueden ser el Castillo de Weikersheim que cuenta con un fantástico jardín de estilo barroco, que se considera uno de los mejores del país; el Museo de Bomberos de Creglingen-Waldmanshofen que cuenta la histopria del cuerpo de bomberos del lugar desde sus orígenes hasta nuestros días y que da una visión de los cambios habidos en la profesión; la ciudad universitaria de Würzburg en la que hay una fortaleza; el Museo Alemán de Coches en el Castillo de Langenburg; o Wertheim y sus ruinas.
Foto vía: Bad Mergentheim.
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